JAGUAR CLANDESTINO


Menciona a:


  • Lucy Chau
  • Javier Medina Bernal
  • Giovanna Benedetti
  • Javier Romero

Biopoeta

Mi nombre verdadero es Enrico Ardines. Nací en la ciudad de Panamá. Me gustan las hamacas. Trabajo mucho. Aspiro a la vagancia.


Declaración poética

La poesía es abrirle túneles a las palabras para ver que hay del otro lado.


POEMAS



La vuelta al mundo en Jumbos

Pirata e Suidá, toy brechao, no me cojan
puntos Enrico Morgan a bordo de su par de Jumbos Aguacero en Salsipuedes,charco, me hundo sé que extrañas la rica tanda del fin del mundo, por lo menosyo la extraño ¿sí o qué lluvia? dos extraños se arropaban con una sábana elujuria Camino calidoso en Calidonia coqueteandole a una vieja le compro dosJaisalmer, a peso la pareja. Prendo uno pa mis labios y el otro pa mi oreja,voy a saqueá Pepe Gangas, luego arroz con ropavieja.
palabras para ver que hay del otro lado.
amor y no saben de patria,
call center,



La poesía es abrirle túneles a las


Los amantes de la patria

Los amantes de la patria no saben de
creen que nacer es un logro,
disfrazan de orgullo sus miedos,
100% orgullosos de nacer dentro de una parcela de tierra que algún político cercó.
Los amantes de la patria son peones que piensan que en
su finca es más claro el cielo y más brillante el sol.
Van desfilando repitiendo juramentos que los amos les obligaron a aprender,
juran amar, respetar y defender, solo saben trabajar,
comprar y vender.
No le mientes la madre a los amantes de la patria,
solo ellos pueden golpear a su mamá…
Quemaré la bandera solo para hacerlos enojar,
orinaré en las estatuas de los hombres blancos,
romperé la cédula que tanto me piden los policías.
Quizás me linchen o me quemen vivo después de sacarme una disculpa,
llorarán en mi tumba entonando su himno de gloriosas notas y la lápida dirá:
Aquí yace un patriota.


De call center en call center
Me pasé mis veintes de call center en
el headset me pesaba, gasté la tecla enter,
empleado del mes, amable y eficiente, mejoré mi inglés,
fui buena gente y buen agente.
Me pasé mis veintes de call center en call center.
Hice sobretiempo un 25 de diciembre,
comí en mi puesto un pavo frío como Alaska,
di respuesta a cientos de arrogantes de Nebraska.
Di vueltas en círculo en la cárcel del cubículo,
les leía sus términos, automático y ridículo.
En días lentos de culo y ambición dormidos soñaba
que me iba levitando pero seguía encerrado en una nevera oyendo gringos gritando.
Voces de infelices que no entendían mi acento.
Serví atento a los reclamos más violentos,
mis orejas se hincharon y no quedaron contentos.
La culpa no era mía, pero tampoco era de ellos,
yo representaba a las peores compañías,
de esas que quieren patentar la luz del día,
esas que convirtieron al vaquero en consumidor,
y en vez de quemar Wall Street pide un supervisor.
Las llamadas siguen cayendo,
el que contesta no soy yo ya no ando en malas compañías, otro gringo grita:
el cliente siempre pierde la razón.

1 comentario:

Edilberto González Trejos dijo...

Viva la palabra, su brillo y su oscuridad.

Saludos al Jaguar.