CONSUELO TOMÁS FITZGERALD



Biopoeta

(1957, Bocas del Toro, Panamá). Con libros publicados en cuento, poesía, novela y teatro. Ha obtenido el premio nacional en los tres primeros géneros y participado como invitada a una pluralidad de encuentros literarios dentro y fuera de Panama.   Parte de su  obra ha sido publicada en revistas nacionales e internacionales y traducida al inglés, francés, holandés, alemán, rumano, portugués, sueco y bengalí. Ha trabajado en radio y ha escrito guiones para varios documentales.


Declaración poética

¿De qué nos perdemos si no leemos poesía? Secretos. Secretos del universo, del alma, del tiempo. De la vida en general. Secretos que se necesitan para poder seguir. Amplitud de criterio, capacidad de ver zonas oscuras. Se pierde mucho el que no lee poesía. Pero tal vez la poesía sea solo para elegidos. Quién sabe. Los elegidos siempre acaban muertos, marginados, perseguidos o locos. Nadie quiere ese papel. También está el tema del lenguaje. El laberinto de las palabras y sus inmensas posibilidades. En la poesía, las palabras adquieren personalidad.


POEMAS



El poema


No es la lluvia sobre el papel

Ataúd de penas viejas

terapia para salvar miserias

Vertedero insomne de antiguas promesas

No es el diario de Ana Frank

Ni torpe excusa de amores imposibles

relato preciso de tus angustias viejas

tabla de salvación para naufragios descontinuados

con las palabras ajenas

El poema es el poema

Solo él sabe para qué será útil

Se dejará caer como un puñal sobre tu alma entusiasmada

Florecerá con alfileres  desde tus dedos medios

Envenenará de luz tu sobrada existencia

No uses el poema a modo de vestido

El poema no te representa  su afán no te relata

A decir verdad

El poema eres tu.




El presente


Se instala paralelo a la angustia del vencido

No tiene pies  cabeza ni corona

Es mas bien híbrido y olvido

Una boca abierta  vacía

Parecida al  abismo

Un ojo en la ventana de su aviso.

Nos vigila

Y nosotros aplaudimos como tontos

Oprimiendo botones

Extrayendo delirios de su máquina

Pateando sus pájaros muertos hace tiempo

Hacia el patio de la casa

Contando sus monedas sin principio

Nada puede contra su pancarta

O su sangre hecha de cemento

Nadie huye del presente

Aunque emprenda una carrera sobre carbón encendido

Al presente, no hay pasado que lo salve.




El recuerdo


No es pasar otra vez por antiguas cicatrices

En la mitad del corazón, como dijo el otro.

Tampoco es la patria escandalosa

Las manos de tu madre como arañas

Arreglando tu camisa antes de que subas al patíbulo

Al devenir cotidiano sin ninguna perspectiva

sin escudo

El recuerdo es la música

Con una sola nota larga

Amarrada a tu cabello

En la absoluta necesidad

De mantenerte cuerdo.